En el reino de la hipocresía judicial

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Por Juan Ruiz

El 16 de mayo de 2014 la ciudadana argentina Mónica Anabel Murciano descendió del avión que la llevaba a San Pablo junto con sus hijos Clara y Richard para cumplir la orden judicial expedida por la jueza argentina Silvia Guahnon fundada en que en virtud del “interés superior de los niños” debían volver al país (Brasil) en el cual residía su ex marido del cual se había separado y resolver allí la cuestión de la custodia.

De inmediato, según relata la víctima de este episodio funambulesco en su página de Facebook, http://tinyurl.com/mazohmt, “me estaba esperando un oficial de justicia junto a dos policías y una camioneta blanca en la pista de aterrizaje, me arrebataron a mis hijos Clara y Richard de y 4 y 7 años, que gritaban y daban patadas, para poder liberarse de las manos de esos extraños, yo me descompuse y me caí en medio de la pista mientras veía la camioneta blanca irse, y nadie me asistió”

Para hacerla corta, luego de que el tipo consiguiera que le “restituyeran” los hijos al poco tiempo incumplió los términos de la sentencia brasileña y desapareció con ellos violando la interdicción de salida. Luego de ser buscado intensamente Interpol lo localizó… en Hong Kong, donde hoy se libra la batalla judicial http://tinyurl.com/q6ab8sl por la tenencia.

Recientemente este drama maternal se repitió en un caso similar que tuvo gran repercusión pública cuando el marido estadounidense de Ana Alianelli intentó escaparse con los hijos de la pareja en un aeropuerto para eludir la audiencia que debía realizarse en Aspen (Colorado) luego de que la justicia argentina le entregara los menores prohibiendo a la madre que se les acercara.

¿Cuál es el origen de estos episodios traumáticos que someten a los niños y a sus madres a los avatares de una verdadera película de terror? Se llama “Convención de La Haya sobre sustracción internacional de menores” y es un tratado supranacional del que la Argentina es parte.

Esta normativa está destinada a evitar que uno de los progenitores cambie unilateralmente el lugar de residencia de los hijos de ambos estableciendo en su articulado un mecanismo que se supone debería resultar en el inmediato regreso al país de “residencia habitual” para que las cuestiones relativas a la custodia sean resueltas ahí.

Irónicamente en teoría el nervio central de esta estructura jurídica es la preservación del “interés superior del niño” concepto éste acuñado en la Convención sobre los Derechos del Niño celebrada por países integrantes de las Naciones Unidas en 1989 que dada su consistencia gaseosa cada juez interpreta a su manera.

En la Argentina ya hay un criterio sentado en la justicia respecto del significado de esa misteriosa directiva: no importa si el progenitor requirente es violento, maltratador o psicópata -como sucede en la mayoría de los casos en que la mujer huye del hogar con sus hijos-, no importa el feroz trauma que le provoca a los niños verse separado brutalmente de su madre, no importa lo que todos los jueces saben que el marido tratará de impedir a la mujer el contacto con sus hijos escudándose en la justicia de su país que por supuesto no escuchará a una sudaca atrevida que desafió su ley, no importa que hayan transcurrido varios años y los niños se hayan afincado en el país, no, hay que mandar de vuelta a la desacatada y sus retoños para que se arrastre delante de los estrados extranjeros y arregle sus asuntos por su cuenta gastando fortunas que no tiene en euros o dólares para pagar abogados.

¿Y el interés superior del niño? “Eso es una entelequia” le dijo un juez en cruda confidencia a un letrado “nosotros no estamos para hacernos cargo de los problemas de las madres y de los chicos sino para aplicar la ley”

Obviamente esa actitud ponciopilatesca se lleva a cabo mientras en sus fallos los togados se hacen gárgaras con la declaración universal de los derechos del niño, el interés superior del niño y toda esa parafernalia semántica detrás de la que ocultan hipócritamente no sólo una realidad tan brutal como puede ser la separación de niños de corta edad de su madre sino su temor a la reprimenda de alguna Corte internacional a sabiendas de que le están produciendo al menor un daño psicológico irreparable. Como dicen las películas americanas, un daño colateral.

Porque hay que ser caradura para escribir en una sentencia que un niño que vivió cinco o seis años en la Argentina “no cumple el estándar del art. 12 del Convenio de La Haya” que dice expresamente que no es obligatoria la “restitución” de esa cosa llamada niño cuando quede demostrado que el menor “ha quedado integrado en su nuevo ambiente”

No hace falta ser un erudito para darse cuenta sin necesidad de prueba alguna de que un niño en ese tiempo se hizo de amigos, compañeros, familiares, un hogar y un ámbito conocido y amigable, es decir que ha echado raíces, se ha integrado al medio, pero para la justicia argentina el respeto al interés superior del niño no consiste en el respeto a su inteligencia emocional, a su voluntad de permanencia, a la intensidad de su vínculo materno filial sino en el regreso a su país natal aunque ello importe, como es común, destrozarlo emocionalmente.

Porque lo que no tienen en cuenta esos magistrados -y algunos “defensores de menores” es que los niños no tienen nacionalidad, son niños aquí y en cualquier lugar del planeta, nada saben de leyes desgraciadas que dictan los adultos, y su primer deber es proteger su integridad humana adoptando la solución que mejor atienda a la preservación de su esfera afectiva concreta y su desarrollo armónico, no el intangible “interés superior” con que adornan sus sentencias para simular que cumplen con el objetivo enunciado en la Declaración de los Derechos del Niño: “El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado de todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente, en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.”

 

 

Grave desidia legislativa y judicial

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Ante 25.000 fieles el Papa habló de la “infancia robada”. ¿Estarán incluidos los niños separados de sus madres por la justicia argentina?

Un comentario de lectores inserto al pie del artículo periodístico publicado hace dos días en el matutino Clarín en el que se reseñaba el reciente caso de dos niñas de 6 y 8 años separadas de su madre argentina y enviadas a los EEUU por decisión judicial viene a reavivar el debate sobre una cuestión que constituye una asignatura pendiente tanto para el Congreso como para el Poder Judicial.

Entre muchas muestras de poco o ningún respeto por el dolor de la madre y de las niñas lanzadas por desaprensivos comentaristas que ilustran con justeza aquella famosa figura orteguiana de “la invasión vertical de los bárbaros” el autor se pregunta “¿A alguien se le ocurrió pedirle su opinión a las chicas?” La respuesta muy probable es no, y aunque a algún juez se le hubiera ocurrido ¿Qué valor puede tener lo que piensen dos niñas de corta edad de la brutal separación de su progenitora?

Sin embargo, la Convención sobre los Derechos del Niño de la cual nuestro país es signatario establece expresamente en su art. 12 inciso 2): “Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado en todo procedimiento judicial o administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimientos de la ley nacional.”

A su vez la ley nacional 26.061 imperativamente dispone en su art. 2: “La Convención sobre los Derechos del Niño es de aplicación obligatoria en las condiciones de su vigencia, en todo acto, decisión o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que se adopte respecto de las personas hasta los dieciocho años de edad. Las niñas, niños o adolescentes tienen derecho a ser oídos y atendidos cualquiera sea la forma en que se manifiesten, en todos los ámbitos. Los derechos y las garantías de los sujetos de esta ley son de orden público, irrenunciables, interdependientes, indivisibles e intransigibles”, norma que es complementada por los incs. a) y b) del art. 27 que establece el derecho de la niña, niño o adolescente a ser oído ante la autoridad competente cada vez que así lo solicite, y que su opinión sea tomada primordialmente en cuenta al momento de arribar a una decisión que lo afecte. ¿Obligatoria?

Pero ¿Cómo se ponen en acto estos buenos deseos? A través de una figura ex profeso desconocida en el ámbito judicial: el abogado del niño, previsto en el inciso c) que asegura al niño el derecho a ser asistido desde el inicio mismo del procedimiento por un letrado preferentemente especializado en niñez y adolescencia, agregando además que en caso de carecer de recursos económicos el Estado deberá asignarle de oficio un letrado que lo patrocine.

Y aquí valen varias aclaraciones. El abogado patrocinante de la madre o del padre en su caso no es el abogado del niño. Tampoco lo es el Defensor de Menores como sostienen algunos autores, porque en general los defensores oficiales no defienden a los niños sino prioritariamente su cargo en el escalafón o su prestigio académico, y en el mejor de los casos, el orden público de la minoridad.

Como ejemplo vale el caso de un afamado Defensor que en un reciente dictamen, para justificar la restitución de dos niños a pesar de que su padre había consentido y autorizado la residencia permanente de ellos en la Argentina como lo certificó la Cancillería rechazando el pedido administrativo de restitución, realizó una singular pirueta semántica afirmando que “permanente” no quiere decir “permanente” como dice la Real Academia sino “por un tiempo”. Él también manipuló la designación de una perito psicóloga que en su dictamen se recibió de vidente asegurando muy suelta de cuerpo que el regreso de los niños “no significaba para ellos ningún peligro psíquico ni físico” poco tiempo antes de que se desatara la ola de atentados que conmovió a Europa. ¿El legítimo derecho de los menores a permanecer con su madre? Bien, gracias.

No está de más señalar que los niños nacidos en el extranjero de madre argentina son también argentinos de acuerdo con el art. 89 CN y ley 346 art. 2°, pero a la hora de facilitar el ejercicio de su defensa algunos jueces del Estado parecen olvidarlo completamente.

El citado artículo de la ley que impone la obligatoriedad del abogado del niño no ha sido reglamentado en ningún código procesal del país excepción hecha de la provincia de Buenos Aires que sancionó la ley 14.568 creando el registro de abogados del niño.

Tampoco la Nación se interesó en el tema desconociendo olímpicamente lo firmado en la Convención debido mayormente a la renuencia de los jueces a tener en el proceso a un molesto sujeto que le obligue a considerar la opinión de los niños perjudicados para la resolución de los casos sometidos a su conocimiento. Como es obvio a los legisladores tampoco les preocupa mucho la cuestión dado que están ocupados en temas más trascendentes como la declaración del mate como bebida nacional y otras prioridades por el estilo cuando no en asegurarse el futuro.

Como consecuencia de esta situación todo el palabrerío acerca de los derechos de los niños es simplemente un divague intelectual destinado a tranquilizar la conciencia de jueces que cometen a sabiendas atrocidades con los infantes escudados en “el cumplimiento de tratados internacionales” que no respetan cuando se trata de la defensa del niño por un abogado independiente, criterio que, valga señalar baja desde la cúspide de ese poder del Estado.

El precio de estas decisiones inhumanas lo pagan como siempre los más indefensos con el dolor y la amputación emocional de verse alejados sin misericordia alguna de aquella persona, su madre, que la hipocresía del mundo homenajea con aparatosidad pero que a la hora de la verdad los jueces sacrifican sin piedad en aras de un nebuloso “interés superior del niño”.

 

ZETA

Zeta

 

Después que el dirigente demócrata Gregoris Lambakis fuera asesinado en mayo de 1963 por orden de la dictadura que sometía a Grecia el pueblo de Salónica escribía  durante meses “Zei”(él vive) en los muros, en la piedra, en las calles, con sangre y con cenizas para expresar su indignación ante los abusos de la cúpula que detentaba el poder. Al funeral en Atenas, acudieron cerca de 500.000 personas gritando consignas de repulsa contra el asesinato.

La muerte del político desencadenó una crisis política sin precedentes, los partidos de derecha, el conjunto de los de centro y la prensa de izquierdas hablaban desde el primer momento de un asesinato organizado. La versión de la policía que  apoyó tenazmente el gobierno del país era que se trataba de un accidente de coche.

Pero un grupo de fiscales y jueces valerosos e implacables sorteó todos los intentos del gobierno por presionarlos, ocultar pruebas y hacer pasar el asesinato por un accidente. Persiguió, enjuició y encarceló a los responsables del atentado entre los que se encontraban altos funcionarios del Estado.

Este hecho histórico fue recogido en una novela por Vasilis Vasilikos e inmortalizado en el celuloide por el genial Costa Gavras en el año 1969. Su título: “Z” (Zeta).En una de las escenas mas significativas del film el juez le dice al fiscal general:
-“La autopsia dice que fue golpeado con una porra en la cabeza.”
-“No se preocupe – le contesta el jefe de los fiscales – la contra-autopsia demostrará que es un error y anulará los resultados… yo creo que fue un accidente, mire este caso puede catapultar su carrera o hundirla para siempre, está en su mano.” Cualquier parecido con nuestra realidad …

Salvando las enormes distancias circunstanciales de modo, tiempo y lugar, la muerte del fiscal  Nisman también ha disparado en la sociedad argentina una especie de misil emocional que derribó las barreras de temor y autorrepresión generadas por una muy extendida confusión sobre  los valores de la democracia. Por fin la gente pareció entender que ganar una elección no da derecho a hacer cualquier cosa.

Por eso a nadie le extrañó que un secretario general después de la marcha haya salido exaltado a repartir veladas amenazas de corte mafioso y que una presidente desquiciada vomite por twitter y facebook un rosario de sandeces dictado por la frustración y el rencor segregados por su propia incompetencia porque eso es lo único que saben hacer  execrables personajes cegados por el odio y alterados por el pánico que les provoca la visión del negro futuro que saben los espera a la vuelta de la esquina.

Mas allá de lo anecdótico de estas reacciones oficiales lo realmente importante es que además de reclamar acción a los magistrados la sociedad argentina en su conjunto también  haga su mea culpa, aunque dicho sea de paso los antecedentes no dejan mucho lugar para la esperanza de que tal cosa ocurra. Si llegamos a estos extremos es porque la gente por comodidad o egoísmo no hizo caso de las abundantes señales que iba dejando en su tortuoso camino la banda de rapaces saqueadores que irrumpió en el poder en la Argentina de 2003.

Varios analistas supieron leer entre la humareda ese mensaje lanzado hacia los hombres de la justicia desde la marcha de los paraguas, pero se olvidaron de señalar que de nada sirve que incentivados por la emoción ahora los destinatarios activen causas antes morosamente cajoneadas en los despachos por miedo – justificado por cierto – a las represaliasde un régimen vengativo sostenido por mercenarios legislativos siempre dispuestos a acompañar los golpes de furca propinados a diestra y siniestra al ritmo  candombero  de los delirios y caprichos de una persona notoriamente alejada de la ecuanimidad que debe guardar un gobernante secundada por una corte de repugnantes amanuenses.

En efecto, la marcha del silencio tuvo las connotaciones de un pacto entre los representantes de la justicia y la gente con el objeto de terminar con los reiterados abusos del régimen en todos los órdenes. Pero ese contrato social está destinado a seguir la suerte de tantos otros fracasados en el pasado a  menos que exista la fuerte voluntad de mantenerlo vigente cualquiera sea el color de quienes gobiernan. Se trata nada más ni nada menos que  de entender los unos y los otros que no es posible una sociedad armoniosa, productiva y pacífica si no se respetan las reglas de convivencia.

Se trata de entender de una buena vez para siempre que la falta de idoneidad, la agresión permanente como sistema, la descalificación y el agravio para quienes osan criticarlos, la perversión de las instituciones, la utilización de los mecanismos del estado para el enriquecimiento personal y la instalación del miedo social desde el gobierno tienen graves consecuencias de larga permanencia en el tiempo.

Si esto no ocurre la muerte del fiscal habrá sido sólo una anécdota morbosa más de las tantas que jalonan la historia  política de este país, los ríos de tinta que se han derramado con motivo de la muerte de Nisman habrán ido a desembocar como tantas otras veces en el ancho mar de la proverbial amnesia argentina y en poco tiempo la sociedad volverá  a remontar penosamente la simbólica roca de  Sisifo en el inframundo en que la sumió el kirchnerismo.

 

El síndrome Estomba

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No, no es un error de tipeo. No se trata del síndrome de Estocolmo sino del coronel Ramón Estomba militar de origen uruguayo  fundador de la ciudad de Bahía Blanca y figura destacada  de la gesta libertaria del  sur del continente americano.

Aunque hay diversas versiones sobre el punto, algunos de sus biógrafos especulan que fueron las tensiones y sufrimientos propios de los combates y de los años que estuvo detenido en prisiones españolas la causa de una demencia  precoz que lo llevó a la muerte a los 38 años.

Parece estar demostrado que el exceso de sufrimientos y de situaciones de ansiedad pueden

hacer perder la razón a algunas personas, de modo temporal, y hasta permanente. No siempre se tiene la fuerza espiritual para soportar grandes vicisitudes.

Estomba fue un oficial de las milicias criollas que gozaba del respeto de sus subordinados, circunstancia ésta que posibilitó la ocurrencia de actos incomprensibles de su parte ante el estupor y la incertidumbre de quienes servían a sus órdenes.

Mientras la enfermedad se iba apoderando gradualmente de sus facultades mentales  sin que los  pocos que se daban cuenta se atrevieran a mencionarlo por temor a las terribles represalias de que podían ser objeto – debido a que una de las manifestaciones más evidentes era precisamente su enfermiza tendencia a ver conspiraciones de todo tipo a su alrededor – perpetraba actos de una ferocidad aterradora como fusilar a cañón a personas atadas a la boca del arma por simples sospechas de traición.

“Cuando en febrero de 1829, luego del levantamiento decembrino y el fusilamiento de Dorrego, y el fuego de la guerra civil y los desencuentros políticos marcaran el inicio de la vida argentina, Estomba tomó partido por el unitarismo y se unió a Lavalle para pelear contra Rosas, comenzaron a percibirse los primeros signos inequívocos de deterioro mental, con órdenes contradictorias, marchas y contramarchas y un despliegue de rigurosidad excesiva, lo que comenzó a dar sospechas a sus subalternos, que se vieron obligados a degüellos y matanzas sin sentido, en la campaña de persecución lanzada sobre los federales.” (Interdefensa, ”La locura del  coronel Estomba”)

También Roberto  Sahores relata sobre esto en “La Nueva Provincia” que  “Los  oficiales  se miraban  entre  sí ,  desconcertados,   interrogándose mudamente,   temerosos  de  cualquier gesto  que  permitiera  suponer  controvertir  (y mucho menos  desobedecer)  las  instrucciones  que  emanaban  del comandante,   que,   al  frente  de  la  columna,   oteaba  el  horizonte  como  una  fiera.”

Por su parte Paul Grossac en su obra “Estudios de Historia Argentina” describe que “Estomba, a la cabeza de su división extenuada y hambrienta, se hundía durante semanas por los desiertos pampeanos, prodigando las marchas y las proclamas igualmente incomprensibles, hasta que un ataque de delirio agudo diera la clave de su conducta fantástica. ¡Y reviste aspecto shakespiriano aquel errar en el vacío de los escuadrones que siguen ejecutando, esclavos de la disciplina, las órdenes y contraórdenes inexplicables de un demente.”

El asunto viene a colación porque aunque hoy existen medicinas de alta calidad la preocupación de muchos que abrigan dudas sobre el equilibrio mental de la titular del Ejecutivo no es vana, ya que el peligro que significa una persona con mando y poder de fuego cuando no está en su cabales y confunde la realidad con sus propias fantasías como producto de una patológica inestabilidad emocional y  psíquica provocada por la presión de circunstancias adversas es grave, porque generalmente cuando se asume la seriedad de la situación y se adoptan medidas ya es larga la lista de  víctimas y destrozos causados por el enfermo. Y  la destrucción es directamente proporcional al poder del que dispone.

Locademia electoral

2016-01-22_4-1453503253-Si no fuera una muestra de la trágica confusión social, el desorden imperante en el contexto político que enmarca el trámite de las elecciones internas abiertas sería sumamente cómico.

Se da una paradoja tan desopilante que si viviera Tato Bores sería un “bocatto di cardinali” para un guionista ingenioso: el kirchnerismo le hace la campaña a la oposición y la oposición le hace la campaña al kirchnerismo.

Ambos son tan torpes y miopes que el proceso electoral parece una carrera de ciegos que haría desternillarse de risa a la tribuna.Ejemplos: Binner le abre la puerta caballerosamente a la viuda para que al mejor estilo Tita Merello le diga en su casa y en la cara que es un inútil total arrogándose de paso el crédito de una obra … que hizo la Provincia de Santa Fe!!

La señora H2cero por su parte no se priva de decir una gansada tras otra y de citar cifras amañadas para cimentar su campaña “encubierta” logrando la hazaña inédita de que medio millón de televidentes cambien de canal al mismo tiempo. Para el Guinness.

De la Sota primero hace la pata ancha y se pelea con el kirchnerismo para después mendigar el colgaje de su boleta de diputados de la de la cónyuge supérstite de Néstor Kirchner corriendo el riesgo de sufrir ¡Sin paracaídas!! el desaire que era previsible hasta para un infradotado…..

La viuda lo deja pedaleando en el aire con ayuda de su disciplinada tropa judicial.El oficialismo pone una traba tras otra a los opositores utilizando a sus anchas el menú de trampas armadas mediante la ley 26.571 ¡Que votaron varios opositores!!

Por ejemplo, prohíbe aportes de empresas a la campaña, art. 58, con lo que si una persona quiere favorecer a una propuesta política debe hacerlo de su peculio personal y quedar ipso facto en la mira de la AFIP que ni bien terminan las elecciones mandará a diligentes inspectores a preguntarle de dónde sacó la plata.

Supeditados entonces a los fondos públicos (que no son 35 millones para cada candidato como dijo el matutino La Nación en una increíble burrada sino para todos los candidatos, resolución 840/2011 Ministerio del Interior) los aspirantes se encuentran sumidos en una carrera de obstáculos que empieza con la disparatada exigencia del CUIT y ¡Exención de ganancias! para abrir la cuenta especial donde deben recibir los fondos.

Das Neves y Stolbitzer sufren ataques de las fuerzas de choque kirchneristas pero en lugar de interpelar al electorado si quieren un gobierno estalinista que seguirá usando estos métodos o una democracia republicana balbucean lastimeras quejas que no emocionan a nadie.Macri deshoja la margarita acerca de si “le conviene” que gane la viuda o algunos de los opositores, nadie se pregunta que le conviene al país. Si el futuro alcalde porteño comete el error de querer convertirse en el líder de la oposición dejando librados a su suerte a los opositores y especulando con el desgaste de la viuda y la supuesta imposibilidad de reelección, él y su asesor estratégico habrán entrado en la larga lista de casos que relata Paul Tabori en su “Historia de la estupidez humana”.

Mientras tanto en el medio de este zafarrancho todos trabajan de aprendices en el medio de la feria judicial con las estructuras colapsadas. Incluyendo jueces, secretarios y subalternos, todo se hace a la marchanta y tratando de cubrir los inconcebibles baches de la ley, varios de los cuales ya denunció el juez Blanco de larguísima experiencia en el distrito de mayor caudal electoral del país anunciando últimamente que no se hace responsable de la distribución de las boletas con lo cual pone a las agrupaciones de menores recursos frente a la necesidad de inventar una carísima logística de emergencia ante la posibilidad de que sus boletas no estén en los cuartos oscuros.

Esta bomba con espoleta de retardo que lanzó Blanco merece varias lecturas, una de las cuales sugiere que se viene la suspensión judicial de las internas ante la probabilidad de que en el distrito Buenos Aires se materialice la imposibilidad de seguir con el cronograma y sería directamente demencial continuar el proceso, aunque difícilmente la Justicia Electoral quiera hacerse cargo de ese muerto.

La otra es que apunta a dejar fuera de carrera o seriamente averiadas a por lo menos cuatro de las siete fórmulas en la provincia de Buenos Aires.En resumen, como era de esperar este proceso “electoral” tan alocado, hijo de una ley idiota, tiene a todo el mundillo político y judicial bailando una pieza que nadie entiende interpretada a toda orquesta por Les Luthiers mientras el escenario se viene abajo frente a un público que tampoco comprende muy bien el sentido de una elección donde no se elige a nadie, que cuesta millonadas, mientras los pobres de Tartagal, Salta, se manifiestan en la Avenida 9 de Julio muertos de hambre y de frío para pedir que la presidente de todos los argentinos cumpla las promesas que les hizo cuando en ese lugar descubrió, sorprendida, que existía algo llamado pobreza en esta Argentina tan rica.

Sólo un milagro

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Así como están las cosas tal pareciera que solamente un milagro puede salvar a la Argentina del desastre que sobrevendrá en caso de lograr el kirchnerismo imponerse en las urnas.

Si aún ahora mismo la necesidad de captar votos independientes y de la clase media para evitar el balotaje que probablemente terminaría con sus pretensiones de permanencia el clan oficialista no repara en medios para ahogar las voces que desnudan su pudrición intrínseca, es de imaginar lo que harían los Kunkel, las Bonafini, los Zannini y los Verbistky si toman aire después de octubre y los votantes los liberan de todos estos molestos frenos republicanos.

Sólo esta imagen a futuro debería servir para que muchos ciudadanos que integran el 60% que no comparte ni los modos ni el contenido del hipotético “proyecto” que menean a diario los voceros del gobierno se pongan en alerta para evitar el advenimiento de un régimen tenebroso que día a día reparte muestras gratis de sus torcidas intenciones.

Sin embargo de todo ello, hay algunas señales inquietantes de que de nuevo la sociedad argentina se prepara para tropezar por enésima vez con la misma piedra.

Muchos que compraron la campaña triunfal de Malvinas, el pacto militar sindical de Alfonsín, el éxito de la convertibilidad de Cavallo y el viaje al Primer Mundo de Menem hoy son compradores entusiastas de las engañosas baratijas que vende la viuda como su lucha contra el imperialismo yanqui, la “inclusión social” y otras grageas para la galería total siempre queda el consabido “¡Como nos engañaron!” para autoexculparse en el futuro.

A esto se añade el peso en la balanza electoral de los votos de mozalbetes y adultos tempranos profundos ignorantes de la política y por ende fácilmente seducibles por un discurso que les promete protagonismo, felicidad y reivindicaciones sin la contrapartida de penosos esfuerzos correlativos, apelando a inclinaciones revolucionarias propias de esta etapa de la vida que en la mayoría de los casos se reduce a llevar una remera con la efigie del Che Guevara, cortar calles o tomar colegios y que es potenciada además por el flagelo del desempleo juvenil y del empleo basura de jóvenes que inician su experiencia laboral marcados por la falta de capacitación y la mala preparación resultante de un sistema educativo en franca degradación. Los Kirchner lo hicieron.

Si después de tantos años de maduración democrática y de tantos papelones la señora de Kirchner aún lidera las encuestas de imagen ello se debe computar como una nítida señal del fracaso de una generación tanto de dirigentes como de dirigidos. Que una persona probadamente inepta y de modales pueblerinos, ignorante de las reglas de funcionamiento del mundo sea hoy la mejor opción para gobernar este país es algo realmente patético que solamente se explica en una sociedad cuyos ciudadanos abdicaron de su porción de soberanía y para la cual todos los gatos son pardos en medio de una nebulosa percepción del fenómeno político.

¿Por qué cambiar si todos son iguales? Esta es la pregunta clave que no sin gran parte de razón se hacen muchos que no relacionan la calidad de sus dirigentes con sus penurias cotidianas. Cuando el “que se vayan todos” las turbas enfurecidas atacaban por iguala a los responsables del desquicio como a los que se desgañitaban tiempo atrás advirtiendo las fallas del sistema y a quienes en ese momento nadie escuchaba porque estaban ocupados comprando barato, recorriendo el mundo con monedas y siendo así cómplices necesarios del gobierno menemista cuya mayor preocupación era mantenerse en el poder.

Está a la vista de todos enriquecimiento alevoso del matrimonio, sus funcionarios y sus amigos empresarios, la corrupción, la ineficiencia y la perversa intención de manipular a la opinión pública de este gobierno que compra medios y periodistas con los dineros públicos, aprieta jueces, persigue con los instrumentos del Estado a quienes considera sus enemigos, encubre a funcionarios corruptos, se ríe de las instituciones de la República, incumple los fallos de la Corte y dilapida recursos irresponsablemente.

Sin embargo la sociedad confrontada a estas realidades parece haber adoptado en política el famoso apotegma de la economía liberal “dejar hacer, dejar pasar”. ¿Qué creen que va a pasar si el kirchnerismo se impone por un nuevo período de cuatro años? ¿Cristina Fernández se va a volver unipolar? ¿Diana Conti se va a dejar de hacer los rulos? ¿Hebe de Bonafini va a dejar de agitar el odio y la venganza para envenenar a jóvenes atolondrados?

Por eso, antes de pensar en cómo fortalecer esta democracia enferma hay que encontrar el modo de liberarla de la plaga que la están envileciendo, porque ningún organismo vivo puede prosperar cuando está invadido por parásitos nocivos que se apropian de sus nutrientes y contaminan sus mecanismos fisiológicos.

Y que nadie crea que no van a venir por él.

El huevo de la serpiente IV

Haciendo caso omiso de las señales el gran periodismo y el espectro opositor sigue  impertérrito enfrascado en lo accesorio al compás de los caprichitos de la viuda sin poner el foco en lo principal: el 23 de octubre seguiremos viviendo en un sistema de libertad o caeremos en una implacable dictadura populista.

¿Hay miedo para plantear las cosas de frente en aquellos dirigentes que militan en la oposición? ¿O realmente creen que hay exageración en lo que se está advirtiendo en estas notas sobre lo que se está gestando en el círculo oficialista más profundo? ¿O creen que van a ser parte beneficiaria del esquema?

Por otra parte es cierto que no es fácil pegarle a alguien que está agazapado y se finge dispuesto a seguir las reglas del sistema democrático como tampoco es fácil ver debajo del agua para una clase dirigente que no se caracteriza precisamente por su valor ni por su capacidad de predicción a pesar de que en rigor de verdad al kirchnerismo no le preocupa mucho dar cada nuevo día una muestra más de sus intenciones.

Muchos quizás siguen en su sopor abrigando la esperanza de que finalmente la viuda no se vaya a animar a tanto. Tal vez tengan razón, pero la mala noticia es que ella es sólo el afiche de este proyecto, los directores, coreógrafos y bailarines están, por ahora, detrás de las bambalinas, y son los que realmente van a poner la obra sobre las tablas. ¿O alguien cree seriamente que la comedia de enredos que la precedió y la confección de las listas de candidatos del FPV para la Capital fueron obra de la presidente y no de la astucia de Carlos Zannini?

El afilado pensamiento del genial filósofo José Ortega y Gasset sentenció hace ya varios lustros: “La historia tiene una razón, la suya. Si no se le da esa que tiene, volverá a buscarla, y de paso, a llevarse la que no tiene”. El setentismo tuvo una razón que muchas veces queda oculta en los pliegues del relato. Fue la misma que alienta en las multitudes de jóvenes indignados que hoy acampan en las plazas de Europa y acaparan las tapas de los diarios del mundo: la pobreza moral e intelectual de una caterva de políticos mediocres adoradores del Dios de la Figuración y la Riqueza Fácil incrustados a remache en cargos que no tienen idoneidad para desempeñar.

Ahora el setentismo no sólo ha vuelto – curiosamente de la mano de alguien que fue un “setentista” de plástico – sino que está agazapado en los meandros del poder acechando el momento oportuno para dar el zarpazo final, es decir, para llevarse la razón que no tiene, ante la mirada atónita y cómoda de millones de ciudadanos cronológicos y analfabetos funcionales  listos para averiguar cuánto vale la libertad a costa de perderla.

A esta altura de los acontecimientos ni siquiera vale la pena aburrir al lector con el inventario detallado de los elementos que componen la artillería del kirchnerismo y los muy probables lineamientos del esquema de poder a ser implantado si soplan vientos de triunfo en octubre porque como ya se dijo desde la primera entrega están a la vista de todos los cinco jinetes del apocalipsis republicano: el aparato judicial, el mediático, el impositivo, el legislativo, y el de espionaje.

De la “misión” del primero de ellos ya se dio cuenta en la nota anterior, y de los demás sólo hace falta usar una pizca de imaginación para avizorar como van a ser usados para posibilitar la sustentabilidad del “modelo”, palabra que como señaló con acierto la pluma de Alberto Buela habla de algo ya terminado a lo que la sociedad deberá ajustarse cual si fuera un lecho de Procusto: el que no cuadre será encogido o estirado brutalmente.

En cuanto al aparato mediático es poco lo que se puede agregar a lo ya conocido por todos: radios, canales, películas, novelas televisivas, libros, diarios, revistas etc. puestas desembozadamente al servicio del régimen para apabullar al receptor, idiotizarlo  y convencerlo de que la pérdida de su libertad es condición necesaria para asegurar la “inclusión social” y la “redistribución de la riqueza”.

La voz de alarma estuvo en las reveladoras palabras lanzadas en Mar del Plata por Walter Burzaco, presidente de la Asociación de Televisoras de Video Cable (ATVC): “Vienen por nosotros, cada vez con mayor furia”. El que quiera oír,  que oiga.

La Internet como canal más libre del mundo será reglamentada y vigilada por el ejército de cybersoldados, muchos de los cuales ya están en funciones, para acallar cualquier voz disidente mediante el hackeo impune, las sanciones a proveedores o directamente la baja de los dominios dispuesta por NIC desde la Cancillería o por orden judicial. Lo jocoso de esta situación es que muchos internautas compran admirados la historieta del “Nestornauta” y pulen con entusiasmo las cadenas que luego atarán sus manos.

El aparato legislativo volverá a ser utilizado alevosamente para legalizar todas las medidas y sancionar todas las leyes que el Buró necesite para mantener el “modelo” en funcionamiento, (reforma agraria, ley de sociedades, impuesta a la renta presunta, recreación del IAPI etc.). Ni siquiera será necesaria la mayoría propia porque el resto de los aparatos (judicial, impositivo, mediático y de espionaje) asegurarán la diligente cooperación de los legisladores de la “oposición” mediante la difamación, la persecución fiscal, judicial o directamente policial y el amordazamiento de la prensa. “La vida de los otros” pasará a ser un dibujo animado de Disney.

El esquema es perfecto: todos los resortes de dominación trabajando coordinadamente como un mecanismo de relojería aceitado con fondos del Estado para instaurar y mantener un sistema de “libertad controlada” o sea no-libertad regenteado por el que será en los hechos un esquema de partido único donde cohabitarán Zannini, Verbitsky, Bonafini, Luis Duhalde, Kunkel, Conti, Rudy Ulloa, Abal Medina y siguen las firmas.

La obtención de los dos tercios de legisladores para una reforma constitucional a medida del régimen que diluya las garantías tuitivas de la propiedad privada en aras del “interés público”, relativice las garantías individuales y habilite la consecuente entronización de “Cristina eterna” será entonces un simple trámite revestido de formalidades “democráticas”.

Para colmo la previsible lucha de facciones por aumentar su área de influencia dentro del círculo del poder, la falta de un liderazgo claro y el empobrecimiento generalizado producto de una política económica centralizada que se reduce a la apropiación impositiva y extraimpositiva de recursos privados por parte de la burocracia estatal reciclando la improductividad provocarán un estado de alteración permanente en la sociedad en el que reinará la incertidumbre y será difícil saber donde cada uno está parado.

Los lectores de estas líneas tienen desde luego todo el derecho de pensar que este sistema, que ha derramado sólo pobreza y sangre en todo el mundo a lo largo de la historia contemporánea puede dar resultado aquí conducido por una viuda lacrimosa y apoyarlo con su voto. Pero aquellos que no comulgan con esta doctrina no deben distraerse con los devaneos electorales de unos y  otros que parece ser la única preocupación de la gran prensa y advertir que el debate central no pasa hoy por las propuestas ni las candidaturas sino por la abolición o la permanencia de un modo de vida fundada en la libertad, el disenso y la pluralidad ideológica.

Vale señalar que la vereda de enfrente tampoco está habitada por ángeles ni genios, por eso el firme compromiso ciudadano debe ser la superación de esta democracia enferma y vampirizada por la corrupción estructural pero siempre sobre la base de respeto a los sabios objetivos plasmados en el preámbulo constitucional, sobre todo el de asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.  No es una tarea fácil, ni rápida ni para pusilánimes, sino para aquellos que de verdad amen a la Patria que los vio nacer.