Locademia electoral

2016-01-22_4-1453503253-Si no fuera una muestra de la trágica confusión social, el desorden imperante en el contexto político que enmarca el trámite de las elecciones internas abiertas sería sumamente cómico.

Se da una paradoja tan desopilante que si viviera Tato Bores sería un “bocatto di cardinali” para un guionista ingenioso: el kirchnerismo le hace la campaña a la oposición y la oposición le hace la campaña al kirchnerismo.

Ambos son tan torpes y miopes que el proceso electoral parece una carrera de ciegos que haría desternillarse de risa a la tribuna.Ejemplos: Binner le abre la puerta caballerosamente a la viuda para que al mejor estilo Tita Merello le diga en su casa y en la cara que es un inútil total arrogándose de paso el crédito de una obra … que hizo la Provincia de Santa Fe!!

La señora H2cero por su parte no se priva de decir una gansada tras otra y de citar cifras amañadas para cimentar su campaña “encubierta” logrando la hazaña inédita de que medio millón de televidentes cambien de canal al mismo tiempo. Para el Guinness.

De la Sota primero hace la pata ancha y se pelea con el kirchnerismo para después mendigar el colgaje de su boleta de diputados de la de la cónyuge supérstite de Néstor Kirchner corriendo el riesgo de sufrir ¡Sin paracaídas!! el desaire que era previsible hasta para un infradotado…..

La viuda lo deja pedaleando en el aire con ayuda de su disciplinada tropa judicial.El oficialismo pone una traba tras otra a los opositores utilizando a sus anchas el menú de trampas armadas mediante la ley 26.571 ¡Que votaron varios opositores!!

Por ejemplo, prohíbe aportes de empresas a la campaña, art. 58, con lo que si una persona quiere favorecer a una propuesta política debe hacerlo de su peculio personal y quedar ipso facto en la mira de la AFIP que ni bien terminan las elecciones mandará a diligentes inspectores a preguntarle de dónde sacó la plata.

Supeditados entonces a los fondos públicos (que no son 35 millones para cada candidato como dijo el matutino La Nación en una increíble burrada sino para todos los candidatos, resolución 840/2011 Ministerio del Interior) los aspirantes se encuentran sumidos en una carrera de obstáculos que empieza con la disparatada exigencia del CUIT y ¡Exención de ganancias! para abrir la cuenta especial donde deben recibir los fondos.

Das Neves y Stolbitzer sufren ataques de las fuerzas de choque kirchneristas pero en lugar de interpelar al electorado si quieren un gobierno estalinista que seguirá usando estos métodos o una democracia republicana balbucean lastimeras quejas que no emocionan a nadie.Macri deshoja la margarita acerca de si “le conviene” que gane la viuda o algunos de los opositores, nadie se pregunta que le conviene al país. Si el futuro alcalde porteño comete el error de querer convertirse en el líder de la oposición dejando librados a su suerte a los opositores y especulando con el desgaste de la viuda y la supuesta imposibilidad de reelección, él y su asesor estratégico habrán entrado en la larga lista de casos que relata Paul Tabori en su “Historia de la estupidez humana”.

Mientras tanto en el medio de este zafarrancho todos trabajan de aprendices en el medio de la feria judicial con las estructuras colapsadas. Incluyendo jueces, secretarios y subalternos, todo se hace a la marchanta y tratando de cubrir los inconcebibles baches de la ley, varios de los cuales ya denunció el juez Blanco de larguísima experiencia en el distrito de mayor caudal electoral del país anunciando últimamente que no se hace responsable de la distribución de las boletas con lo cual pone a las agrupaciones de menores recursos frente a la necesidad de inventar una carísima logística de emergencia ante la posibilidad de que sus boletas no estén en los cuartos oscuros.

Esta bomba con espoleta de retardo que lanzó Blanco merece varias lecturas, una de las cuales sugiere que se viene la suspensión judicial de las internas ante la probabilidad de que en el distrito Buenos Aires se materialice la imposibilidad de seguir con el cronograma y sería directamente demencial continuar el proceso, aunque difícilmente la Justicia Electoral quiera hacerse cargo de ese muerto.

La otra es que apunta a dejar fuera de carrera o seriamente averiadas a por lo menos cuatro de las siete fórmulas en la provincia de Buenos Aires.En resumen, como era de esperar este proceso “electoral” tan alocado, hijo de una ley idiota, tiene a todo el mundillo político y judicial bailando una pieza que nadie entiende interpretada a toda orquesta por Les Luthiers mientras el escenario se viene abajo frente a un público que tampoco comprende muy bien el sentido de una elección donde no se elige a nadie, que cuesta millonadas, mientras los pobres de Tartagal, Salta, se manifiestan en la Avenida 9 de Julio muertos de hambre y de frío para pedir que la presidente de todos los argentinos cumpla las promesas que les hizo cuando en ese lugar descubrió, sorprendida, que existía algo llamado pobreza en esta Argentina tan rica.

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Sólo un milagro

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Así como están las cosas tal pareciera que solamente un milagro puede salvar a la Argentina del desastre que sobrevendrá en caso de lograr el kirchnerismo imponerse en las urnas.

Si aún ahora mismo la necesidad de captar votos independientes y de la clase media para evitar el balotaje que probablemente terminaría con sus pretensiones de permanencia el clan oficialista no repara en medios para ahogar las voces que desnudan su pudrición intrínseca, es de imaginar lo que harían los Kunkel, las Bonafini, los Zannini y los Verbistky si toman aire después de octubre y los votantes los liberan de todos estos molestos frenos republicanos.

Sólo esta imagen a futuro debería servir para que muchos ciudadanos que integran el 60% que no comparte ni los modos ni el contenido del hipotético “proyecto” que menean a diario los voceros del gobierno se pongan en alerta para evitar el advenimiento de un régimen tenebroso que día a día reparte muestras gratis de sus torcidas intenciones.

Sin embargo de todo ello, hay algunas señales inquietantes de que de nuevo la sociedad argentina se prepara para tropezar por enésima vez con la misma piedra.

Muchos que compraron la campaña triunfal de Malvinas, el pacto militar sindical de Alfonsín, el éxito de la convertibilidad de Cavallo y el viaje al Primer Mundo de Menem hoy son compradores entusiastas de las engañosas baratijas que vende la viuda como su lucha contra el imperialismo yanqui, la “inclusión social” y otras grageas para la galería total siempre queda el consabido “¡Como nos engañaron!” para autoexculparse en el futuro.

A esto se añade el peso en la balanza electoral de los votos de mozalbetes y adultos tempranos profundos ignorantes de la política y por ende fácilmente seducibles por un discurso que les promete protagonismo, felicidad y reivindicaciones sin la contrapartida de penosos esfuerzos correlativos, apelando a inclinaciones revolucionarias propias de esta etapa de la vida que en la mayoría de los casos se reduce a llevar una remera con la efigie del Che Guevara, cortar calles o tomar colegios y que es potenciada además por el flagelo del desempleo juvenil y del empleo basura de jóvenes que inician su experiencia laboral marcados por la falta de capacitación y la mala preparación resultante de un sistema educativo en franca degradación. Los Kirchner lo hicieron.

Si después de tantos años de maduración democrática y de tantos papelones la señora de Kirchner aún lidera las encuestas de imagen ello se debe computar como una nítida señal del fracaso de una generación tanto de dirigentes como de dirigidos. Que una persona probadamente inepta y de modales pueblerinos, ignorante de las reglas de funcionamiento del mundo sea hoy la mejor opción para gobernar este país es algo realmente patético que solamente se explica en una sociedad cuyos ciudadanos abdicaron de su porción de soberanía y para la cual todos los gatos son pardos en medio de una nebulosa percepción del fenómeno político.

¿Por qué cambiar si todos son iguales? Esta es la pregunta clave que no sin gran parte de razón se hacen muchos que no relacionan la calidad de sus dirigentes con sus penurias cotidianas. Cuando el “que se vayan todos” las turbas enfurecidas atacaban por iguala a los responsables del desquicio como a los que se desgañitaban tiempo atrás advirtiendo las fallas del sistema y a quienes en ese momento nadie escuchaba porque estaban ocupados comprando barato, recorriendo el mundo con monedas y siendo así cómplices necesarios del gobierno menemista cuya mayor preocupación era mantenerse en el poder.

Está a la vista de todos enriquecimiento alevoso del matrimonio, sus funcionarios y sus amigos empresarios, la corrupción, la ineficiencia y la perversa intención de manipular a la opinión pública de este gobierno que compra medios y periodistas con los dineros públicos, aprieta jueces, persigue con los instrumentos del Estado a quienes considera sus enemigos, encubre a funcionarios corruptos, se ríe de las instituciones de la República, incumple los fallos de la Corte y dilapida recursos irresponsablemente.

Sin embargo la sociedad confrontada a estas realidades parece haber adoptado en política el famoso apotegma de la economía liberal “dejar hacer, dejar pasar”. ¿Qué creen que va a pasar si el kirchnerismo se impone por un nuevo período de cuatro años? ¿Cristina Fernández se va a volver unipolar? ¿Diana Conti se va a dejar de hacer los rulos? ¿Hebe de Bonafini va a dejar de agitar el odio y la venganza para envenenar a jóvenes atolondrados?

Por eso, antes de pensar en cómo fortalecer esta democracia enferma hay que encontrar el modo de liberarla de la plaga que la están envileciendo, porque ningún organismo vivo puede prosperar cuando está invadido por parásitos nocivos que se apropian de sus nutrientes y contaminan sus mecanismos fisiológicos.

Y que nadie crea que no van a venir por él.