Entre dos fuegos?

Como fue que la Argentina llegó a convertirse en una obra china donde la teatralidad no se oculta y las tramoyas están a la vista de un público boquiabierto mientras se cambia el escenario y los decorados es otro de los misterios incomprensibles que harían rascarse largamente la cabeza a mas de un sicólogo social.

Aunque la entrada a este espectáculo es más bien cara, al parecer son muchos los que están dispuestos a pagar por dos años más el duro precio de tener en el gobierno a una vistosa marioneta parlante manejada a control remoto por un maniático desaforado y rencoroso.

Todos los que comparten ese criterio saben que el explosivo e inexplicable enriquecimiento del matrimonio, de sus secretarios, de sus adláteres y de sus amigos no tiene un origen santo. Todos saben que muy probablemente la campaña de los Kirchner fue financiada con dinero proveniente del dolor, la muerte y el delito. Todos saben que esos fondos que fueron a parar a bolsillos particulares faltan en hospitales, escuelas, caminos y fuerzas de seguridad. Pero tienen la tan infundada como irracional creencia de que tolerando esas y otras oscuras tropelías están “defendiendo la democracia”. Aún más, están convencidos de que lo mejor que le puede pasar al país es que la banda de depredadores que habita el gobierno termine su tarea recién dentro de dos años, momento en que se verán incontables fariseos llorando y desgarrándose las vestiduras en las calles y en los medios por el estado en que quedó la Patria que no supieron defender.

Apichonados por el mote de “destituyentes” o “golpistas” que Anibal Fegente sin autoridad moral alguna lanza como un vómito ponzoñoso a quienes se atreven a plantear la defenestración de la pareja, tanto los dirigentes opositores mas mediáticos como la mayoría de los analistas políticos colaboran generosamente con la confusión popular –  y con los Kirchner – insistiendo machaconamente en que una interrupción del gobierno kirchnerista tendría un costo demasiado alto para una Argentina ya francamente dividida que quedaría entonces a las puertas de una guerra civil.

Este discurso confuso y eufemístico difundido por dirigentes incoherentes como Elisa Carrió o especuladores como Duhalde lleva a que la sociedad que todavía piensa se encuentre atrapada entre dos fuegos: o soporta a los Kirchner o se viene el caos. Sofisma total que no resiste el menor análisis porque en verdad no existe tal opción dado que lo único que garantiza el advenimiento del caos es la continuidad de la pareja en el poder. Y quien no quiera ver, que no mire.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s